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Vestimenta Mujer Mapuche

La mujer adulta mapuche agrega sobre su chamal y su pelo negro, colores que expresan su identidad. La combinación de éstos la distingue de los demás miembros de la sociedad, muy especialmente, de hombres y niñas. La faja es un índice étnico ya que cada gran confederación mapuche elegirá determinados diseños y colores para sus mujeres en de edad de procrear. Las cintas en el pelo nos señalan un contexto de actuación social determinado, relacionado con lo ritual y lo festivo. Los adornos de plata le otorgan su sello de femeneidad, siendo además emblema de prestigio social y económico de su familia. Por otra parte, la plata es herencia de la madre y abuelas, lo supone una relación entre el volumen de plata de una mujer exhibe y circula, y la respetabilidad de su linaje materno.

Trarilonko (cintillo): Representa el pensamiento y la conexión religioso-mágica entre el hombre y las divinidades celestiales, esta se lleva en la cabeza y es la más cercana comunicación con los antepasados y los espíritus, es una joya muy preciada y popular en que se utiliza en las ceremonias. Originalmente estaba fabricado con monedas hispánicas.

Sekil: Es una prenda que denota la adultez de la mujer, su estado de señora. Se vincula simbólicamente a la luna, astro de la fertilidad y crecimiento de lo vivo. Esta prenda busca un brillo opaco, una luz tenue, selenita que sea un matiz de lo blanco y se aleje lo más posible del amarillo del sol.

Trapelakucha (prendedor): Esta pieza es una síntesis del sikil y del akucha, es funcionalmente hablando, un prendedor. Es una invención tardía, que rescata todo el significado tradicional de la platería mapuche, donde el color de la plata se asocia al color de la luna, ambos símbolos de la fertilidad reproductiva y lo femenino.

Ikülla: Es un gran paño de tejido muy fino, de color negro bordeado por una franja sus bordes de color azul, fucsia o verde. Este se sujeta en los hombros, se prende al cuello y cuelga largo hasta los tobillos y sirve para abrigarse la espalda.

Kepam: Este debe ser negro, es el chamal de la mujer, ésta se envuelve en él, cubriendo su cuerpo desde los hombros hasta los tobillos. Se afirma sobre los hombros con un alfiler o tupu. El kepam debe ser negro, pero de un negro tan puro, tan intenso que logre los matices del azul. Color básicamente positivo, que representa a la divinidad sublime.

Trarüwe: Es la faja de las mujeres adultas fértiles, (el pichitraruwe es una faja pequeña, para niñas impúberes). Cumple una función práctica, sujeta el kepam a modo de cinturón, esta faja femenina pretende rescatar toda la riqueza de colores a partir de la idea de continuidad de pequeñas unidades, cada una compuesta por un color específico. Estas unidades se van alternando secuencialmente, formando un dinámico efecto de linealidad.

Más información: Libro Colores de América, Museo Chileno de Arte Precolombino.

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Tocados Andinos

En la Sala Textil del Museo Chileno de Arte Pre-Colombino existe una maravillosa vitrina con tocados andinos. Se los presento con el texto original de la Guía de la sala.

“…andaban al uso de sus tierras, y aunque hubiese cien mil hombres, fácilmente se conocían con las señales que en las cabezas se ponían.” (Pedro Cieza de León, 1553).

Fue el mismo dios Wirakocha de los incas que al crear el mundo, le dio vestimentas y tocados distintivos a cada nación. Estaban obligados a llevar los que les eran propios, so pena de severos castigos. Los incas no hicieron otra cosa que continuar con una antigua tradición de los pueblos andinos que los precedieron, de utilizar estas visibles prendas como signos de identidad y de prestigio, de roles y estatus social, e incluso como estrategia simbólica para el control político.

La enorme variedad de tocados andinos refleja el desarrollo del arte textil mismo. Los turbantes, bandas cefálicas, gorros, cascos y diademas combinan diferentes técnicas de manufactura y materias primas con formas, colores y diseños que también son reproducidos en los textiles. Son un arte particular, ya sea por las tecnologías empeladas, o por la capacidad que tienen de investir a sus usuarios con valores distintivos. En los Andes, los tocados forman parte del traje con el que los individuos proclaman e informan a la sociedad respecto de su origen étnico y su condición social o política. También, en ocasiones, se les ha interpretado como emblemas corporativos que señalan una actividad específica, tales como pescadores, agricultores, guerreros, sacerdotes y funcionarios.